lunes, 5 de diciembre de 2011

4 de Diciembre, San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia


San Juan Damasceno, el primero de la larga fila de aristotélicos cristianos, fue también uno de los dos grandes poetas de la Iglesia oriental. El santo pasó su vida entera bajo el gobierno de una califa mahometano y este hecho muestra el extraño caso de un Padre de la Iglesia cristiana, protegido de las venganzas de un emperador, cuyas herejías podía atacar impunemente, ya que vivía bajo el gobierno musulmán. Fue uno de los más grandes y fuertes defensores del culto de las sagradas imágenes en la amarga época de la controversia iconoclasta. Como escritor teológico y filósofo, no intentó nunca ser original ya que su trabajo se redujo más bien a compilar y poner en orden lo que sus predecesores habían escrito.

A pesar de su formación teológica, no parece haber considerado al principio, otra carrera sino la de su padre, Jefe del departamento de recaudación de impuestos, a quien sucedió en su oficio. En la corte podía llevar libremente una vida cristiana y ahí se hizo notable por sus virtudes y especialmente por su humildad. Sin embargo, el santo renunció a su oficio y se fue de monje a la "laura" de San Sabas, lugar donde escribió sus primeras obras contra los iconoclastas, compuso himnos y poemas. El resto de su vida la pasó escribiendo teología y poesía en San Sabas, donde murió en a una edad avanzada.

Fuente: http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=363

3 de Diciembre - San Francisco Javier




El Papa Pío X nombró a San Francisco Javier como Patrono de todos los misioneros porque fue sin duda uno de los misioneros más grandes que han existido, siendo llamado con justa razón el "gigante de la historia de las misiones". San Francisco empezó a ser misionero a los 35 años y murió de sólo 46. En once años recorrió la India (país inmenso), el Japón y varios países más. Su deseo de ir a Japón era tan grande que exclamaba: "si no consigo barco, iré nadando". Fue un verdadero héroe misional. El santo nació cerca de Pamplona (España) en el castillo de Javier, en el año 1506. Fue enviado a estudiar a la Universidad de París, y estando allí conoció a San Ignacio de Loyola con quien estableció una sólida y bonita amistad. San Igancio le repetía constantemente la famosa frase de Jesucristo: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?" y fue justamente esta amistad y las frecuentes pláticas e intensas oraciones lo que transformó por completo a San Francisco Javier, quien fue uno de los siete primeros religiosos con los cuales San Ignacio fundó la Compañía de Jesús o Comunidad de Padres Jesuitas. Su gran anhelo era poder misionar y convertir a la gran nación china. Pero en ese lugar estaba prohibida la entrada a los blancos de Europa. Al fin consiguió que el capitán de un barco lo llevara a la isla desierta de San Cian, a 100 kilómetros de Hong - Kong, pero allí lo dejaron abandonado, se enfermó y consumido por la fiebre, murió el 3 de diciembre de 1552, pronunciando el nombre de Jesús, la edad de 46 años. Años más tarde, sus compañeros de la congregación quisieron llevar sus restos a Goa, y encontraron su cuerpo incorrupto, conservandose así hasta nuestros días. San Francisco Javier fue declarado santo por el Sumo Pontífice en 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Felipe y San Isidro.

Fuente: http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=362

viernes, 2 de diciembre de 2011

2 de Diciembre, Beata Liduina Meneguzzi


El mensaje que la Beata Liduina Meneguzzi aporta hoy a la Iglesia y al mundo es la esperanza de rescatar al hombre de su egoismo y de aberrantes formas de violencia Un amor que es una invitaciòn a la solidaridad y a la pràctica del bien, siguiendo el ejemplo de Jesùs que vino no para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate por todos los hombres». (cfr. Decreto sobre la heroicidad de las Virtudes)

Elisa Angela Meneguzzi (la futura Hermana Liduina) nace el 12 de septiembre del 1901 en Giarre, barrio de Abano Terme, provincia de Padua. Pertenece a una familia de modestos campesinos, pero rica en honestidad y fe, valores que la niña asimila desde muy temprana edad; demuestra un vivo espíritu de oraciòn: participa cada día en la Misa aunque tenga que caminar casi dos kilómetros, frecuenta la catequesis, más tarde será catequista

Reza, durante las noches con su familia y es feliz de poder hablar de Dios a sus hermanos. A los catorce años, para ayudar económicamente a su familia, empieza a trabajar fuera de casa y lo hace como empleada doméstica de fanilias acomodadas y en los hoteles de Abano, ciudad reconocida por sus tratamientos termales.

Su carácter es dulce, siempre disponible y se hace amar y apreciar en cualquier lugar. Deseosa de consagrar su vida a Dios, el 5 de niarzo de 1926, ingresa en la Congregación de las Hermanas de San Francisco de Sales en la Casa Generalicia de Padua. Allí realiza su entrega a Dios y difunde en torno a sí los tesoros de su gran corazón. Realiza con amor su trabajo como encargada del cuidado de la ropa, enfermera y sacristana entre las jóvenes del Colegio de la Santa Cruz; éstas ven en ella la amiga buena capaz de ayudarlas en sus problemas con sus sabios consejos.

Deja, en todas ellas, huellas de imborrable ternura, de valiente serenidad y de probada paciencia. Realiza por fin su gran sueño que desde siempre guarda en su corazòn: irse en 1937 a tierras de misiòn y llevar la fe y el amor de Cristo a muchos hermanos que no lo conocen.

Las Superioras la envían como misionera a Etiopía, a la ciudad cosmopolita de DireDawa, en donde viven gentes de diversas costumbres y religiones. La humilde hermana dedica con fervor toda su actividad misionera en este mundo. No tiene gran cultura teológica pero sí una fuerte riqueza interior, alimentada por un profundo trato con Dios.

Trabaja como enfermera en el Hospital Civil Parmi, que una vez estallada la guerra se habilita como hospital militar, donde llegan los soldados heridos. Sor Liduina es verdaderamente para ellos un «àngel de caridad». Cuida los males fisicos con ternura e incansable dedicaciòn viendo la imagen de Dios en cada herniario que sufre. Su nombre se encuentra muy pronto en boca de todos: la buscan, la invocan como una bendiciòn.

La gente del lugar la llaman «Hermana Gudda» (grande). Arrecian los bombardeos en la ciudad y todos en el hospital piden ayuda con un solo grito: «!Socorro, hermana Liduina!». Y ella sin preocuparse del peligro, lleva los heridos al refugio y corre, inmediatamente, a socorrer a otros. Se inclina ante los moribundos para sugerirles el acto de contrición y con su inseparable botellita de agua bautiza a los niños moribundos.

Su entrega no conoce límites; ayuda con un verdadero espíritu ecuménico a todos: italianos, blancos y negros, católicos, coptos, musulmanes y paganos. Le gusta hablar, especialmente, de la bondad de Dios Padre y del cielo preparado para todos sus hijos. Todo esto hace que la gente del lugar, casi todos musulmanes, queden fascinados y manifiesten una gran simpatía por la religión católica.

Por lo cual se le atribuye el apelativo de «llama ecuménica» porque ya antes del Concilio Vaticano li realiza uno de los aspectos más recomendados del ecumenismo. Los santos se anticipan a su tiempo: son como faros luminosos que señalan la dirección justa en la obscuridad más densa. Mientras tanto una enfermedad incurable mina su salud; acepta con paz y serenamente su situación; sufre y se consume cumpliendo con valor su preciosa obra de amor entre los enfermos.

Se somete por fin a una delicada operación quirúrgica que parece superar, pero las cosas se complican y una parálisis intestinal, el 2 de Diciembre de 1941, corta su vida. La hermana Liduina muere santamente a los 40 años de edad entregada completamente a la voluntad de Dios y ofreciendo su existencia por la paz del mundo. Un médico que estaba presente allí, afirmaba: «Nunca he visto morir a alguien con tanta paz y serenidad».

Los soldados, que la quieren como una de su propia familia la hacen enterrar en el cementerio reservado para ellos. Los restos mortales de la hermana Liduina, después de 20 años son trasladados, en junio de 1961, a Padua, a una capilla de la Casa Generalicia donde devotos y amigos perigrinan a su tumba para invocar su intercesión ante Dios.

FUENTE: www.vatican.va

jueves, 1 de diciembre de 2011

1 de Diciembre, Santo del Dia, San Eloy



San Eloy fue el más famoso orfebre de Francia en el siglo VII ya que Dios le concedió desde muy pequeño grandes cualidades para trabajar con mucho arte el oro y la plata. Nació en el año 588 en Limoges (Francia); su padre, que era también un artista en trabajar metales, se dio cuenta de que el niño tenía capacidades excepcionales para el arte y buscó formarlo mejor bajo la dirección de Abon, que era el encargado de fabricar las monedas en Limoges.

Cuando aprendió bien el arte de la orfebrería se fue a París. Ahí, el rey Clotario II le encomendó la fabricación de un trono adornado con oro y piedras preciosas. El rey quedó admirado de la inteligencia y la habilidad de Eloy, nombrándolo jefe de la casa de la moneda.

Nuestro santo fabricó también los preciosos relicarios en los cuales se guardaron las reliquias de San Martín, San Dionisio, San Quintín, Santa Genoveva y San Germán.

El nuevo rey Dagoberto le regaló un terreno en Limousin, donde fundó un monasterio de hombres. Luego el rey le regaló un terreno en París y allá fundó un monasterio para mujeres. A sus religiosos les enseñaba el arte de la orfebrería y varios de ellos llegaron a ser muy buenos artistas.

Por sus grandes virtudes fue elegido obispo de Rouen, y se dedicó con todas sus energías a obtener que las gentes de su región se convirtieran al cristianismo, porque en su mayoría eran paganas. Se conservan 15 sermones suyos, en los que ataca fuertemente a la superstición

Murió el 1 de diciembre del año 660.

Fuente: http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=360

Ver además:

http://www.evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=saintfeast&localdate=20111201&id=13793&fd=0

Audio: http://www.aciprensa.com/podcast/archivo.php?pod_id=3 (escuchara el audio correspondiente santo del dia en que lo abra)

1 de diciembre de 2011, Jueves de la I Semana de Adviento ,Evangelio del Dia

Evangelio según San Mateo 7,21.24-27.

No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.

Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.

Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".


El evangelio del dia en audio: http://www.aciprensa.com/podcast/archivo.php?pod_id=1

Evangelio según San Mateo 7,21.24-27.

No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.

Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.

Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.

Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".

El evangelio del dia en audio: http://www.aciprensa.com/podcast/archivo.php?pod_id=1

Libro de Isaías 26,1-6.

Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá: Tenemos una ciudad fuerte, el Señor le ha puesto como salvaguardia muros y antemuros.

Abran las puertas, para que entre una nación justa, que se mantiene fiel.

Su carácter es firme, y tú la conservas en paz, porque ella confía en ti.

Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna.

El doblegó a los que habitaban en la altura, en la ciudad inaccesible; la humilló hasta la tierra, le hizo tocar el polvo.

Ella es pisoteada por los pies del pobre, por las pisadas de los débiles.


Salmo 118(117),1.8-9.19-21.25-27a.

¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres;

es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos.

"Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor".

"Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella".

Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.

Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad.

¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:

el Señor es Dios, y él nos ilumina. "Ordenen una procesión con ramas frondosas hasta los ángulos del altar".

Una homilia en audio (diferente a la meditacion a continuacion) en: http://www.aciprensa.com/podcast/archivo.php?pod_id=2

Comentario del Evangelio

Bienaventurado John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra

Sermón «Ver», PPS vol. 4, n°22

«Para entrar en el Reino de los cielos..., hay que hacer la voluntad de mi Padre»

Año tras año, el tiempo pasa en silencio; la venida de Cristo está cada vez más cercana. ¡Si solamente, como él se acerca a la tierra, pudiéramos nosotros acercarnos al cielo! ¡Oh, hermanos míos, pedidle que os de el coraje para buscarlo con sinceridad! Pedidle que permanezcáis ardientes... Pedidle para que el os conceda eso que la Escritura llama»un corazón bueno y honrado» o «un corazón perfecto» (Lc 8,15; Ps 100,2), y, sin esperar, comenzar de inmediato a obedecerle con el mejor corazón que tiene. Cualquier obediencia es mejor que nada.

Tenéis que buscar su rostro (Sal 27,8), la obediencia es la única manera de buscarlo. Todos vuestros deberes de estado son obediencia... Hacer lo que él pide, es obedecerle, y obedecerlo, es acercarse a él. Todo acto de obediencia nos acerca a él que no está lejos, aunque lo parezca, sino muy cerquita de este marco material.

La tierra y el cielo no son más que un velo entre él y nosotros. Llegará el día en que se desgarrará el velo, y se nos mostrará. Y entonces, según como lo hayamos esperado, se nos recompensará. Si lo hemos olvidado, no nos conocerá. Sin embargo, "Dichosos los siervos a quienes el Señor, cuando venga, los encuentre velando» (Lc 12,37)... ¡esta es la parte de cada uno de nosotros! Es difícil lograrlo, pero más lamentable no conseguirlo. La vida es corta, la muerte es segura, y el mundo venidero es eterno
.

Santo(s) del día:

San Edmundo Campion S.J.

http://www.evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=saintfeast&localdate=20111201&id=13032&fd=0

Beato Carlos de Foucauld

http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=603

http://www.evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=saintfeast&localdate=20111201&id=13388&fd=0

San Eloy

http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=360

http://www.evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=saintfeast&localdate=20111201&id=13793&fd=0

Fuentes:

http://www.aciprensa.com

http://www.evangeliodeldia.org/main.php?language=SP